domingo, 27 de septiembre de 2009


Más que nunca cuesta comenzar a escribir algo coherente, debe ser, porqué entre tanto escribir para escapar, ahora cuesta escribir para seguir escapando, escribir para darme cuenta que la vida continúa y que lamentablemente, en cinco días más, ya no podré seguir escribiendo a diario, y el problema está, en que escribir, es lo único que realmente deseo hacer, no escribir de historia precisamente… ¡ pero mujer! recuerda lo que dice Ítalo Fuentes, todo es historia… pero quiero escapar de esta historia que pretenden que me memorice, porque me opongo a creer que el saber vendrá, de la cantidad de fechas y contiendas que retenga, porque tengo la certeza de que historia, es vida… por lo menos para mí lo es, y veo cuanto los demás saben, seminarios, libros, tesis de grado, autores, todos saben, todos conocen, pero en verdad, no han aprendido nada, siguen siendo analfabetos, porqué de nada sirve, memorizar y creer que se sabe mucho, cuando ese conocimiento, llevado a la práctica, queda obsoleto, y no saben cómo utilizarlo, como cambiar un poco esta realidad que nos consume, con su rutina, con sus vicios… Es tan simple como asumir que si el viernes pasado te embriagaste producto del exceso de alcohol, y el sábado pasado tenías un dolor de cabeza increíble, debes beber más moderadamente, o lisa y llanamente dejar de beber, y no quitarle tiempo a los demás comentando cómo estuvo esa borrachera. Es tan simple, pero les cuesta tanto comprenderlo, y el ángel de la historia mira hacía el pasado y su mirada atónita se plasma en una pintura de Kleen, pero si aquél ángel percibe el pasado, como una acumulación de hechos horrorosos, es por qué ni él, ni sus colegas, han sabido ejercer bien el oficio del historiador, estudiar historia, es más que memorizar hechos, y tener consciencia de lo catastróficos que fueron, hacer historia, es construir futuro –por qué el presente no existe- hacer historia, es hacer vida, pero sospecho, que ya no deseo hacer vida, sólo deseo escribir, para escapar, para plasmar, para estar más cerca, para ser un poco más feliz.

Rabia contenida, que ganas me dan de culpar al mundo y llorar por qué me ha hecho esto, que ganas me dan de gritar que los odio a todos, pero no puedo hacerlo, por qué lamentablemente me muevo por amor, y si ahora siento así, es por qué me enamoré de el sonido que hace el teclado cuando escribo, por qué me enamoré de mi voz, al leer un cuento, un poema, una algo finalizado, porqué me enamoré de estar en silencio y plasmarlo todo, luego, en un papel, en una pantalla, en una pared, en su espalda, en cualquier lugar que permita que una palabra se pose sobre su superficie… ¡Que agobiante! Decenas de libros por leer, y sólo quiero escribir, escribir que me da rabia ver cómo algunos evaden sus responsabilidades, y ante esa situación sólo escribo mi furia, gastando tiempo y palabras, en seres humanos sin principios ni prioridades, en seres humanos aprovechados, que ven en la bondad de otros, una oportunidad para concretar sus fines -que pueden ser muy buenos- más, ahora espero que se sepa públicamente, que no estoy dispuesta a suplir gratuitamente las necesidades de los demás.

Deberían exiliarme, a un sitio ágrafo, dónde aún no se haya inventado lo que hoy me mantiene viva, para dejar de contar verdades, de esas que molestan a tantos personajes que habitan por estos lados de la esfera, para dejar de crear mundos, para dejar de querer seguir escribiéndolo todo, pensándolo todo, soñándolo todo, viviéndolo todo, queriéndolo todo… y si la salida no es el exilio, pues me resigno, a seguir escribiendo, seguir impresionando, seguir molestando, enfureciendo, enamorando y acomplejando a quienes leen mis escritos. Y entre el desorden mental, un sinnúmero de responsabilidades dejadas irresponsablemente de lado, muchas tareas que cumplir, y miles de cosas por hacer, sigo escribiendo, con la ilusa idea de que el papel algún día comprenderá, que dediqué mi vida, viendo como mis palabras se plasmaban sobre su superficie lisa, en color verde, como lo hiciera el poeta, ahora me pregunto, ¿Habrá errado Neruda? ¿Habrá estudiado historia?

No hay comentarios:

Publicar un comentario